Hernán Ruso: “Ahora hubiera salido campeón con Platense”

 

Hernán Armenia Ruso, un porteño de 22 años y es fanático de River, habló sobre su pasado en el fútbol, sus experiencias y creencias de vida, sus estudios y como afecta la salud mental a los chicos que intentan llegar a primera. Ruso es un ex jugador con pasado en inferiores de Platense que actualmente trabaja en la organización de Party Bus, asociación encargada de disponer fiestas de egresados, despedidas de solteros, entre otras cosas, y también juega futsal en el club Pedro Lozano perteneciente al barrio de Villa Devoto. 

- ¿Te acordás del primer día que dijiste o pensaste, quiero jugar a la pelota? 

- Sí, porque encima fue algo que hablé con mi vieja. Yo hacía futsal y, aparte, hacía taekwondo. Yo hacía esas 2 cosas. Y en un momento, mi vieja me dijo, mirá, haces una o la otra. Yo dije, no, yo voy a jugar a la pelota. Nada de taekwondo. Y ahí dejé y me centré 100% en jugar a la pelota. 

- ¿Cómo fue el primer entrenamiento y en qué club? 

- Yo empecé a los 6 años en el Talar, el club de toda mi vida. Me acuerdo que empecé porque mi mamá iba a clases de gimnasia en ese club. Mientras ella hacía sus cosas yo subía a la cancha de fútbol, veía a los a los profesores, y ahí me sumaron.

- ¿Cómo te arreglabas con la escuela para ir a entrenar? 

- Cuando hacía baby entrenaba alrededor de las 6 y 7 de la tarde, y yo al colegio iba hasta las 4. Después, cuando empecé en cancha de 11, entrenaba más temprano. 

En relación al estudio él no tenía drama ya que a pesar de no ser una persona estudiosa, siempre le terminaba yendo bien de alguna u otra manera. 

- Y ese cambio, ¿por qué decidiste jugar en cancha de once?

- Empecé a jugar a los 11 años en Argentinos Juniors, porque mi tío era hincha fanático del Bicho. En ese transcurso fui a la colonia del club y tenía ganas de jugar al fútbol en cancha de 11. Mi tío me llevó a entrenar y comencé a jugar. Ahí ataje un solo año. 

Además, Ruso cuenta cómo fue esa primera prueba en el equipo de la Paternal: “Había muchos pibes y los mandaban a diferentes tiras, porque a esa edad nunca te dicen que no, es muy complicado que te digan que no”. También explicó que en Argentinos, jugó hasta la novena, en donde compartió cancha con Federico Redondo.

Cuando estaba en tercer año de la secundaria, Hernán decidió irse a jugar a Platense. “Platense fue la mejor época de mi vida porque llegué a jugar. Allí estuve en sexta y quinta, y tuve la oportunidad de jugar en reserva con 16 años”, dijo Ruso. Asimismo recordó su primera convocatoria: “La primera citación fue contra Estudiantes de Río Cuarto, en cancha de Platense. Ese día entre los últimos 5 minutos”.

Pero su sueño iba a tener un imprevisto. Ya que cuando Hernán estaba por firmar contrato con el club de Vicente López, repite de año en el colegio. Algo que su madre no se lo iba a dejar pasar. Ella le ratificó: “Vos no jugas mas a la pelota”. 

- Si tu vieja no decía nada, ¿pensás que hoy estarías jugando en algún club? 

- Capaz que no en la A, pero quizá en una B Metropolitana. Mi objetivo era claro: ser futbolista. Tenía ese sueño, pero nunca sabré si lo iba a cumplir. Siempre la jodo a mi vieja y le digo: “Ahora hubiera salido campeón con Platense”.

Luego de estar un tiempo en el Calamar, llega otro imponderable: la pandemia. Ruso explica que en ese momento no podía hacer nada, simplemente se alimentaba bien y salía a correr para no perder el ritmo. “Cuando termina la pandemia, me llaman para entrenar en Almagro. Allí hago la pretemporada, juego tres amistosos y en el último me nublo ya que sentía que no podía jugar más en cancha de 11”, argumentó el porteño. 

- ¿Cómo fue ese día? 

- Ese día me nuble. Terminó el partido, y al día siguiente voy a entrenar, pero no me llevo las cosas para hacerlo. Ahí le digo al técnico que no puedo jugar más a la pelota. 

- ¿Y eso te costó asimilarlo? 

- No me costó porque lo mental es lo principal para mi. Primero va la salud y yo mentalmente no estaba al 100%. Si yo seguía, me iba a ser mal, y eso fue lo que me llevó a comunicarle mi decisión al entrenador.

El sueño de ser futbolista seguía en pie, pero entendía que debía estudiar algo para no depender exclusivamente de ese anhelo. Hernán no estudió ninguna carrera universitaria. Tiene dos cursos hechos: se formó para ser bartender y scout deportivo. 

- ¿Cómo surgió la idea de ser bartender?

- Mi tía tiene una distribuidora de vinos y yo trabajaba allí. Por eso me empecé a relacionar más con el tema para llegar a ser bartender, algo que me gusta desde los 14 años. Mi vieja me dio el aval para hacerlo y me pagó el curso.

En relación al scouting deportivo, Ruso comentó: “Siento que hay mucho nivel en el ascenso argentino. Mi idea era llevar a la gente al lugar que merece estar. Muchas veces ves a un chico de la B Metro que la rompe toda y no llega a la primera división”. Además explicó que a pesar de no haber llegado, hay gente que sí puede lograrlo. “Hay chicos que tienen nivel, y no están jugando en otro lado porque o no tienen un buen representante o porque no tiene un apellido, y eso es lo que me da bronca”, mencionó. 

Hernán Armenio, desafortunadamente, perdió a su padre de chico. Entonces para él su vieja es fundamental. “Ella para mí es palabra santa”, explicó Ruso. Es por eso que el joven le hizo caso cuando su mamá priorizo que estudiara. 

- ¿Tenés pensado a futuro ejercer la carrera de director técnico? 

- Cuando salí del colegio quise hacer periodismo deportivo, pero no me veía detrás de una cancha. Por eso me agarró la espina de ser director técnico. Pensé, si no pude hacerlo como jugador, lo voy a hacer como técnico. Sentía que de haber jugado me quedaban cosas. Obviamente sabía que tenía que estudiar, para conocer cómo se plantean las distintas situaciones. Siento que sería un buen entrenador. 

Hernán ya tuvo una experiencia como entrenador. Trabajó en el Talar dirigiendo a desde la categoría 2010 hasta la 2017. Pero tras dos años, decidió dejar el club ya que había cambiado la dirigencia del club, y no compartía las ideas de quienes presidian. 

- ¿Cómo definirías, en una palabra, al Talar?  

- El Talar es familia. Yo al Talar lo voy a seguir siempre y quiero estar asociado al club, de una forma u otra. No voy a la cancha, pero estoy todo el tiempo atento. A continuación, una foto de Ruso atajando para el Talar en 2022. 

Ruso, en el brazo tiene un tatuaje de una cruz, el cual tiene un significado particular para él. “Todo lo negro es el camino a la vida. Si vos te metés en la iglesia, esta te corta la vida, pero vos tenés que vivir tu vida. Y en la iglesia hay muchas cosas que te prohíben. Yo entiendo que las personas deben vivir como quieran”, manifestó el bartender. No es una persona creyente ya que no cree en Dios, ni en Jesús, ni en nada vinculado a alguna religión. El fue a un colegio cristiano y siente que la gente de la iglesia no es como aparenta ser. 

- ¿Tenes algo pendiente en tu vida?

- Me queda pendiente ganar algo en el Talar. De chiquitos perdimos muchos campeonatos y me quede con mucha bronca al no poder salir campeones con la categoría 2010 cuando fui entrenador. 

- Y para cerrar, ¿cómo te definirías en una palabra y por qué? 

- Optimista. Porque siempre intento pensar en positivo pase lo que pase, sin importar si estoy en una buena o mala situación. Pienso que las cosas, quieras o no, pasan por algo. Y siempre pasan cosas malas, pero van a llegar cosas buenas. Entonces con esa mentalidad vas a ir siempre hacia adelante, no te vas a quedar atrás. 

Por Nicolás Lucas Fernández


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